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viernes, 20 de marzo de 2009

POR EL DR. ENRIQUE ALVAREZ-PSIQUIATRA


Elontril® una nueva alternativa para el tratamiento de la depresión mayor, incrementa el nivel de actividad dopaminérgica que regula el estado de ánimo y mejora la falta de motivación y energía.
Las disfunciones sexuales graves pueden llegar a afectar al 20% de los pacientes en tratamiento con antidepresivos serotoninérgicos y provocar una reducción del impulso sexual en un 35% de los afectados.
Valencia, 10 noviembre 2008.
La depresión es un trastorno del humor que se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad, ya sea con carácter transitorio o permanente. Se trata de un conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva, provocando tristeza patológica, decaimiento, irritabilidad, pérdida del interés e incapacidad para experimentar sentimientos de placer.
En la actualidad, esta enfermedad constituye la segunda causa de discapacidad, y es una de las patologías que más afecta a la población. Los episodios depresivos están causados por un desequilibrio bioquímico funcional cerebral, generado por neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina. En concreto, la dopamina regula la motivación, la energía y la capacidad de sentir placer del paciente.
Por ello, en el marco del XII Congreso Nacional de Psiquiatría, se celebra hoy en Valencia el Simposio Satélite ‘El Papel de la Dopamina en el Tratamiento de la Depresión’, organizado por GlaxoSmithKline (GSK).
Este Simposio ofrece un planteamiento acerca de la importancia que tiene la dopamina en los síntomas depresivos, sobre todo en lo referente a la percepción del placer y a la pérdida del interés y motivación, como síntomas más característicos. Asimismo, se presentarán los resultados de los ensayos clínicos que demuestran la eficacia del fármaco Elontril® (bupropión hidrocloruro), “que a diferencia del resto de antidepresivos ofrece una nueva alternativa para el tratamiento de la depresión mayor en aquellos pacientes con síntomas de falta de energía y /o motivación y que quieren evitar sufrir efectos adversos como la disfunción sexual que producen la mayoría de antidepresivos modernos. Por otra parte el tratamiento con bupropion implica asimismo evitar la somnolencia y el aumento de peso”, según explica el Dr. Enrique Álvarez, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.
En el tratamiento de la depresión, los antidepresivos son de gran utilidad dado que incrementan los niveles de neurotransmisores necesarios para que el cerebro funcione correctamente o, aumentan la eficacia de estas sustancias. En ocasiones, “alrededor del 40% de los pacientes necesita combinar fármacos para aumentar la efectividad”, indica el Dr. Enrique Álvarez.
El principal problema en torno a la utilización de los antidepresivos reside en sus efectos secundarios, ya que pueden aparecer síntomas como la ganancia de peso, disfunción sexual o somnolencia, síntomas que con frecuencia, ocasionan el abandono del tratamiento por parte del paciente. No hay que olvidar que hasta el momento no existía ningún medicamento que incrementara el nivel de actividad dopaminérgica para el tratamiento de la depresión.
Disminución de los efectos secundarios
La disfunción sexual es uno de los efectos secundarios de los antidepresivos serotoninérgicos que más preocupa a los pacientes con depresión. Tal y como explica el Dr. Alvarez, “las disfunciones sexuales graves pueden llegar a afectar al 20% de los pacientes depresivos, además de provocar una reducción del impulso sexual en un 35-40% de los afectados”. En el tratamiento a largo plazo los antidepresivos puedan provocar disfunciones sexuales, como la eyaculación precoz u orgasmos tardíos. Esta es la causa por la que muchos pacientes rechazan su uso.
Este tipo de efectos adversos puede reducir significativamente la calidad de vida de los pacientes y hacer que sea aún más complicado tratar la depresión. Por ello, bupropión hidrocloruro supone una referencia efectiva y ventajosa para todas las personas que quieren disfrutar de una vida sexual activa. Teniendo en cuenta que, en general, entre el 80-90% de los pacientes que reciben tratamiento para la depresión mejoran su calidad de vida y llevan a cabo con normalidad sus actividades diarias, bupropión hidrocloruro viene a completar un proceso y ofrecer un servicio más eficaz a los pacientes.
Otro aspecto que preocupa a los especialistas son las contraindicaciones que se producen en tratamientos a largo plazo. Los ensayos clínicos se han llevado a cabo en un periodo máximo de 18 meses, en los que no se ha observado ningún efecto secundario que no se hubiera dado anteriormente.
Si bien en España este fármaco resulta nuevo, en los Estados Unidos lleva 15 años siendo una de las alternativas para tratar la depresión mayor.

LUEGO EN RELACION A LA "VERALIPRIDE" AGREAL DICE EL DR. ENRIQUE ALVAREZ:
Según refiere el Especialista en Psiquiatria Dr. Enrique Alvarez en un informe sobre los efectos del veralipride: " Como antagonista dopaminérgico que es, el Veralipride empeado a dosis suficientes mejoraría los sintomas psocóticos de cualquier etiologia aunque no se ha ensayado con esta indicación. A dosis elevadas podria eventualmente inducir sistomas de abulia, sedación y apragmatiso. Sin embargo estas dosis estarían alejadas de las indicadas en los sintomas menopúsicos. No obstante, en ningún caso puede producir una enfermedad depresiva (criterios diagnósticos de depresión mayor según DSMIV), que evoluciones de forma independiente del tratamiento con Veralipride. La supresión gradual del fármaco revierte los síntomas en poco tiempo. A dosis bajas, como las indicadas en el prospecto, y como ocurre con otras benzoamidas, bloquearían preferentemente los receptores de la DA presinápticos aumentando la liberación del neurotransmisor. El resultado sería más bien de caracter "activador". Incluso se afirma que en relacón a los síntomas psiquiátricos de la menopausia, es probable que el propio Veralipride proteja de sufrir patoloia de tipo psicótico por los efecto antogonista doparminérgco.

jueves, 19 de febrero de 2009

Y MAS DE LOS LABORATORIOS FARMACEUTICOS. EL CASO DE LA “DISFUNCIÓN SEXUAL FEMENINA”



En el año 1998, la empresa Pfizer, la principal compañía farmacéutica de EEUU, comercializó un medicamento conocido con el nombre de “Viagra” para el tratamiento de la disfunción sexual masculina (concebida como disminución o desaparición de la capacidad de erección).Tres años más tarde, a 17 millones de hombres del mundo entero les había sido recetado dicho medicamento y su volumen de ventas en un solo año (2001) superaba los mil quinientos millones de dólares. Con este nuevo producto, Pfizer había superado largamente los criterios de definición de un “blockbuster”, que es el nombre con que se conoce en el argot de las farmacéuticas un medicamento con un volumen de ventas anual superior a los mil millones de dólares (o de euros).
Los directivos de Pfizer se preguntaron: “¿Y si fuera posible conseguir un éxito semejante con un producto similar dedicado a las mujeres?”. El problema era que si bien existía un criterio aparentemente claro para hablar de “disfunción” en el caso de la sexualidad masculina (las dificultades en la erección), en el caso de las mujeres esto era mucho más difícil de definir y, sobre todo, de cuantificar o evaluar objetivamente.
En el año 1997 –pocos meses antes de que Viagra apareciera en el mercado– ya había tenido lugar en Cape Cod (Nueva York) el primer encuentro de especialistas médicos para determinar el perfil clínico de la “disfunción sexual femenina”. La iniciativa, organización y financiación del encuentro corrieron a cargo de 9 compañías farmacéuticas muy preocupadas por el hecho de que no existiera una definición de este trastorno compatible con un potencial tratamiento farmacológico.
Los promotores de tal encuentro eligieron entre sus colaboradores directos las personas que debían asistir al mismo.El objetivo de la reunión era diseñarla estrategia adecuada para crear una nueva patología en función de los intereses económicos de la industria farmacéutica.
Un año y medio más tarde, en octubre de 1998, se celebró en Boston la primera conferencia internacional para la elaboración de un consenso clínico sobre la disfunción sexual femenina. 8 compañías farmacéuticas financiaron esta conferencia y 18 de los 19 autores de la nueva definición “consensuada internacionalmente” admitieron tener intereses económicos directos con estas u otras compañías.
Un año más tarde, en 1999, apareció un artículo en la revista JAMA titulado“Disfunción sexual en EEUU: prevalencia y variables predictivas”, en el que se afirmaba, supuestamente con objetividad científica, que un 43% de la población femenina de EEUU sufría la“nueva enfermedad” definida según los intereses de la industria farmacéutica. Los pasos seguidos para identificar a la“población enferma” fueron los siguientes:
1) se elaboró una lista de 7 “problemas” considerados cada uno de ellos de suficiente peso como para justificar el diagnóstico de la nueva enfermedad si una mujer los había presentado durante dos meses o más en el último año;
2) se pasó el cuestionario a una muestra de 1.500 mujeres;
3) se evaluaron los resultados de forma que responder“Sí” a uno solo de los ítems se consideró criterio suficiente para identificarla enfermedad. Uno de los 7 ítems era la ausencia de deseo sexual. Es decir, que las mujeres que respondieron que no habían tenido deseo sexual durante dos meses o más en el último año, automáticamente–independientemente de si estaban de luto por la muerte de un ser querido, preocupadas por falta o por exceso de trabajo, atrapadas en una relación insatisfactoria o gozando de una etapa de plenitud interior–, quedaron etiquetadas de “disfuncionales” y pasaron a engrosar el porcentaje de candidatas potenciales para el tratamiento que la industria farmacéutica confiaba poder desarrollar en breve. Dos de los tres autores del citado artículo tenían vínculos económicos con laboratorios farmacéuticos.
El mismo año, en octubre de 1999, tuvo lugar un tercer encuentro sobre el tema, organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston,pero promovido y financiado por 16 compañías farmacéuticas. El 50% de los asistentes admitieron tener intereses en la industria farmacéutica. Del encuentro surgió el Fórum para la Función Sexual Femenina, que celebró dos conferencias más en los años 2000 y 2001 en Boston gracias a la financiación de 20 compañías farmacéuticas, lideradas por Pfizer.
En el año 2003, esta manipulación de los criterios médicos en función de los intereses comerciales fue denunciada por Ray Moynihan en una de las revistas médicas de mayor prestigio, el British Medical Journal. Los editores de la revista recibieron en 6 semanas un total de 70 respuestas y comentarios con relación al artículo de Moynihan. 2/3 de las respuestas fueron de apoyo y confirmaron la indignación de los profesionales de la medicina ante dicha manipulación aunque, como deja bien claro una de las respuestas, sin ellos no podría producirse. Si los médicos no colaborásemos con los abusos de las compañías farmacéuticas, esos abusos no acontecerían. En diciembre de 2004, la agencia reguladora de los medicamentos en EEUU impidió que se comercializara el primer medicamento destinado a sanar la “disfunción sexual femenina” (el parche de testosterona de los laboratorios Proctor y Gamble). Los responsables de los estudios clínicos –todos financiados y supervisados por Proctory Gamble– habían presentado sus resultados de forma sesgada, de modo que lo que eran unos beneficios dudosos y unos más que probables efectos secundarios peligrosos (cáncer de pecho y enfermedad cardiaca) se anunciaban como beneficios claros y riesgos negligibles. De momento aún no ha sido desarrollado ningún otro medicamento para la disfunción sexual femenina, entre otras cosas debido a una acreciente conciencia por parte de todos los agentes implicados de los efectos nocivos del exceso de influencia de las compañías farmacéuticas en el ejercicio de la medicina.

La disfunción sexual femenina (como cualquier otra enfermedad) tiene que ser estudiada en función de los intereses médicos de las mujeres afectadas y no en función de los intereses económicos de algunas de las empresas más ricas del planeta.

REFERENCIAS:

5 2. PFIZER. Annual report 2001. www.pfizer.com citado en MOYNIHAN, R. “The making of a disease: femalesexual dysfunction”. BMJ 2003; 326: 45-47.
3. Suplemento especial. Int J Impotence Res 1998; 10 (supl 2): S 1-142 (The Cape Cod conference: sexualfunction assessment in clinical trials, 30-31 May, 1997. Hyannis, Massachusetts, USA), citado enMOYNIHAN 2003.
4. BASSON R, BERMAN J, BURNETT A, DEROGATIS L, FERGUSON D, FOURCROY J, et al. “Report of the internationalconsensus development conference on female sexual dysfunction: definitions and classifications”.BMJ vol. 330. 22 enero 2005, 192-194.
5. LAUMANN E, PAIK A, ROSEN R. Sexual dysfunction in the United States: prevalence and predictors.Urology 2000; 163: 888-93.
6. KASCHAK E, TIEFER L, eds. A new view of women's sexual problems. Binghamton, NY: Haworth Press2001: 70, citado en MOYNIHAN 2003.
7. MOYNIHAN, 2003: 45.
8. MOYNIHAN, Ray. “The making of a disease: female sexual dysfunction”. BMJ 2003; 326: 45-47.
9. TONKS, Alison associated editor BMJ. “Summary of electronic responses. The making of a disease”.www.bmj.com 2003.
10. MOYNIHAN, Ray. “The marketing of a disease: female sexual dysfunction”. BMJ 2005; 330: 192-194.
11. Son muchos los artículos y libros que han aparecido recientemente denunciando este abuso. Además delos libros de PIGNARRE y AGNELL que son los que he utilitzado para la elaboración de este cuaderno, ellector/a interesada puede recurrir a The $800 Million Pill de M GOOZNER; Powerful Medicines de J AVORN; Overdo$ed America de J Abramson o On the Take de J Kassirer.


AUN HAY MÁS, HE EXPUESTO ESTE CASO, YA QUE ES MUY PARECIDO AL AGREAL EN ESPAÑA "UN ANTIPSICÓTICO Y SE NOS PRESCRIBE COMO PASTILLAS DE GOMA"POR LA MALA, MALÍSIMA GESTIÓN DE TODO UN MINISTERIO DE SANIDAD ESPAÑOL.
"NO DESEO VIVIR, NI QUE MIS HIJOS Y VENIDERAS GENERACIONES, VIVAN EN UN MUNDO DONDE PRIMA EL DINERO A LA SALUD HUMANA"

ASOCIACIÓN "AGREA-L-UCHADORAS DE ESPAÑA" -- N.I.F.: G-65111056

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