martes, 2 de agosto de 2011

Dosis alta del fármaco quetiapina no mejora la esquizofrenia--- Un estudio demuestra que aumentar la dosis de quetiapina no mejora los síntomas de la esquizofrenia o el trastorno esquizoafectivo.

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Enfermedad mental



Dosis alta del fármaco quetiapina no mejora la esquizofrenia.




NUEVA YORK (Reuters Health) -

Un estudio demuestra que aumentar la dosis de quetiapina no mejora los síntomas de la esquizofrenia o el trastorno esquizoafectivo.

Y mientras que los síntomas parkinsonianos no se agravaron con el aumento de dosis, los pacientes engordaron, según el equipo del doctor William G. Honer, del Instituto de Investigación en Salud Mental y Adicciones de British Columbia, en Vancouver.



A menudo se indican dosis de quetiapina más altas que las aprobadas, sin demasiadas evidencias de su efectividad, escribe el equipo en Journal of Clinical Psychiatry.


Los autores diseñaron el estudio para conocer si los pacientes que mejoraban menos de un 30 por ciento, según la Escala para el Sindrome Positivo y Negativo (PANSS, por sus siglas en inglés), después de cuatro semanas de tratamiento con la dosis máxima de quetiapina aprobada (800 mg/día) evolucionarían mejor con 1.200 mg/día durante ocho semanas adicionales.


El resultado primario fueron los síntomas extrapiramidales emergentes o más graves, dado que "ese efecto adverso de los antipsicóticos probó la relación dosis-respuesta más clara", según el equipo.


Al azar, 43 pacientes tomaron una dosis de 800 mg/día y 88 pacientes, 1.144 mg/día.


El parkinsonismo emergente fue un 3,1 por ciento más común en el grupo tratado con la dosis más alta, dentro del límite preestablecido del 16 por ciento.


El grupo tratado con la dosis más alta engordó 1,7 kilogramos (kg); el 12,5 por ciento engordó un 7 por ciento o más de su peso inicial, comparado con 1,1 kg y un 9,3 por ciento, respectivamente, en el grupo tratado con la dosis más baja.


Con el tiempo, la gravedad de los síntomas disminuyó en ambos grupos, pero sin diferencias significativas.


"Los resultados no revelan una ventaja del uso de la quetiapina en dosis fuera del rango aprobado", concluye el equipo.




FUENTE: Journal of Clinical Psychiatry, online 14 de junio del 2011


(Reuters)

http://noticias.lainformacion.com/salud/enfermedad-mental/dosis-alta-del-farmaco-quetiapina-no-mejora-la-esquizofrenia_m6FT4cHNK0cfwwSbMhQvB7/




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VISITADORES MEDICOS DENUNCIAN QUE EL EXCESO DE PROPAGANDA ALIENTA LA AUTOMEDICACION -- Sobredosis de publicidad


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VISITADORES MEDICOS DENUNCIAN QUE EL EXCESO DE PROPAGANDA ALIENTA LA AUTOMEDICACION.







Sobredosis de publicidad


En una década, los remedios de venta libre crecieron del 14 a casi el 27 por ciento del mercado, denuncia el gremio de los agentes de propaganda médica. Reclaman que el Estado controle previamente las propagandas, ya que no advierten sobre los efectos nocivos de los productos. Como las obras sociales no cubren los de venta libre, son los pobres los que más gastan en ellos.


Por Pedro Lipcovich


La Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM) denunció “la proliferación de publicidades de medicamentos de venta libre, que alientan la automedicación e ignoran los efectos nocivos de estos productos”, pidió que el Estado efectúe un control previo de estas propagandas, que actualmente se fiscalizan cuando ya están emitiéndose. La entidad criticó también que –pese a la ley nacional que lo prohíbe– continúa la venta de medicamentos en kioscos de la ciudad de Buenos Aires, gracias a amparos judiciales. La denuncia, también –haciendo eco a la advertencia de un instituto universitario especializado– señala que la pseudoefedrina, precursora de drogas ilícitas, forma parte de medicamentos de venta libre. En una década, los remedios de venta libre pasaron desde el 14 a casi el 27 por ciento del mercado en la Argentina. Un experto señaló que, como las obras sociales no cubren estos productos, “los pobres terminan pagando más por el cuidado de su salud” y abogó por “la adhesión a normas internacionales para definir qué medicamentos pueden ser de venta libre, en vez de que cada país deba manejarse ante las presiones de la industria”.


La AAPM efectuó su presentación ante la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). En la denuncia, “observa con preocupación el incremento de publicidades de medicamentos de venta libre, a través de los canales de televisión abiertos, las señales de cable y la publicidad en la vía pública y en las estaciones de subterráneo”.


La entidad sostiene que el Programa de Monitoreo y Fiscalización de Publicidad –creado este año por la Anmat– “resulta insuficiente para evitar que los consumidores tomen decisiones equivocadas basadas en afirmaciones falsas o engañosas”. Esto se debería a que “se sigue cometiendo el error de permitir que se publiciten medicamentos sin evaluar previamente” el contenido de las publicidades, que sólo son examinadas por la Anmat cuando ya están en los medios.


“Incluso se efectúan publicidades de medicamentos de venta bajo receta, lo cual está prohibido por las normas vigentes –advierte la AAPM–: así ocurre con el Viagra, de Pfizer, y el Voltaren, de Novartis.”

Además, “el Voltaren, como muchos otros, viola la obligación de que –como indica la Ley de Prescripción por Nombre Genérico– el nombre genérico de la droga figure en el envase con igual tamaño y tipografía que la marca de fantasía”.


Por eso, “ante la reiteración de estos episodios, la AAPM insiste en la necesidad de un monitoreo previo y no posterior, que puede resultar tardío o superfluo”.


En este marco, “planteamos que las propagandas de medicamentos, además de insistir en las ventajas, adviertan también sobre los riesgos”, destacó José Charreau, secretario de acción social de la AAPM. La presentación ante la Anmat ejemplifica con “los efectos adversos” de “Aspirineta, Anaflex, De-senfriol, Ibupirac, Refrianex” y otros productos de venta libre.


Charreau citó el caso del ibuprofeno: “Este producto era de venta bajo receta y su presentación de 200 miligramos pasó a venta libre con el argumento de que, al ser una dosis más baja, presentaba menos riesgos; pero ahora incluso la presentación de 600 miligramos es de venta libre”.


La AAPM recuerda que, según un estudio de la Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides, “el uso inapropiado y el consumo abusivo de fármacos sería responsable de 22 mil muertes al año en la Argentina, equivalentes al 7,5 por ciento del total de defunciones”.


La presentación de los agentes de propaganda médica cita un documento del Centro de Información de Medicamentos (CIME) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, según el cual “la tendencia mundial de la industria es ampliar cada día más el número de medicamentos de venta libre, ya que la industria se siente libre para publicitar y promocionar de la manera indiscriminada y sin más límites que la ‘creatividad’ de sus publicistas”.


1700 millones


Según los números aportados por la AAPM, “la venta libre de medicamentos “creció un 12,05 por ciento entre noviembre de 2009 y el mismo mes de 2010, de acuerdo con estadísticas aportadas por la propia industria”. En cambio, el llamado mercado ético (de venta bajo receta) sólo creció “un 8,24 por ciento en el mismo período”.


“En 2001, el mercado de venta libre representaba el 14 por ciento del total de las ventas, con 49.925.961 unidades. En 2008, marketing publicitario mediante, ese mismo mercado había trepado al 26,6 por ciento, con 133.500.296 unidades, y en 2010 llegó a unos 150 millones de unidades, con una facturación de casi 1700 millones de pesos”, señala la AAPM.


De este modo, “el expendio de medicamentos de venta libre se incrementó un 196,69 por ciento en unidades, entre 2001 y 2010, y 466,47 por ciento en facturación”, ya que “el precio promedio aumentó desde 5,71 a 10,90 pesos”. En cambio, en el mismo período, el incremento en productos bajo receta fue menor: “Creció 34,50 por ciento en unidades y 313 por ciento en dinero”.


Federico Tobar –consultor del BID y el Banco Mundial en políticas de salud, cuyos trabajos son citados en la denuncia de la AAPM– destacó a este diario que “cuando un medicamento pasa a ser de venta libre, le queda habilitada la posibilidad de hacer propaganda directa al público –prohibida para los remedios bajo receta–: las grandes inversiones publicitarias se traducen en la fidelización de los consumidores a esa marca, lo cual la preserva de la competencia por precios que fomenta la Ley de Prescripción por Nombre Genérico. Además, las obras sociales no cubren los medicamentos de venta libre, que así son financiados fundamentalmente por medio del gasto de bolsillo: con los medicamentos de venta libre, los pobres pagan mucho más caro por el cuidado de su salud”.


Para el mismo investigador, “así como existe la Red Panamericana para la Armonización de la Reglamentación Farmacéutica (PARF), a fin de que las normas para autorizar medicamentos sean iguales en los distintos países, deberían armonizarse los criterios para definir qué medicamentos pueden ser de venta libre; pero esto se maneja en cada país, en relación con las presiones de la industria”.


Por lo demás, “el problema de los medicamentos de venta libre integra el más vasto tema de la comercialización de medicamentos en la Argentina, que es desastrosa: no hay control de que efectivamente se cumpla la venta bajo receta en farmacias y los precios están liberados y son más caros que en Europa”, resumió Tobar.

Efedrina, libre y precursora



La denuncia de la AAPM advierte también sobre “la cantidad de medicamentos con efedrina y pseudoefedrina existentes en el mercado, más de cincuenta, de los cuales algunos figuran en la categoría de venta libre”. Mariana Caffaratti –investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de Córdoba, coautora del trabajo “Efedrina y pseudoefedrina: usos y abusos”– explicó a este diario que “en la Argentina no se ha prohibido la pseudoefedrina que, al igual que la efedrina, puede usarse en la producción ilegal de metaanfetamina. En México se prohibieron todas las especialidades medicinales que contengan tanto efedrina como pseudoefedrina. En Estados Unidos, la venta se halla restringida por un sistema que registra quién es el paciente que la compra y en qué cantidad, no pudiendo superar una determinada dosis. La pseudoefedrina puede reemplazarse por la fenilefrina, que tiene sus mismos efectos, pero no sirve como precursora de metaanfetamina”.


Roberto Lede –director de Planificación de la Anmat– contestó que la admisión de medicamentos con pseudoefedrina “depende de las concentraciones” y destacó que “toda solicitud es analizada por una comisión que incluye a profesores universitarios de farmacología”.

Remedios en los kioscos



“Los kiosqueros de la ciudad de Buenos Aires siguen vendiendo, por igual, cigarrillos, caramelos y medicamentos”, deplora, en su denuncia ante la Anmat, la Asociación Agentes de Propaganda Médica (AAPM). Según el texto, “la Cámara Agentina de Productores de Especialidades Medicinales de Venta Libre (Capemvel) impulsó desde las sombras el recurso de amparo de una afiliada a la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) contra la Ley Nacional 17.565, de 2009, que prohíbe la venta de medicamentos fuera de las farmacias”. La jueza en lo contencioso-administrativo Elena Liberatori respondió al recurso de amparo dejando en suspenso la aplicación de la ley en la ciudad, lo cual fue apelado por la Confederación Farmacéutica Argentina; por su parte, el juez Guillermo Scheibler, del mismo fuero, ratificó la aplicación de la ley y el tema deberá ser dirimido en una instancia judicial superior.






Jimena Worcel, asesora médica de Capemvel, dijo a este diario que “los medicamentos de venta libre deben estar accesibles: ya que el Estado considera que la gente está capacitada para la utilización de estos medicamentos sin que deba ir necesariamente al médico, entonces entendemos que deberían ser accesibles en otros comercios, no sólo las farmacias”.






–Pero en los kioscos los medicamentos suelen venderse fraccionados, sin prospecto y sin que conste la fecha de vencimiento... –observó Página/12.


–Si eso ocurre, no está bien –contestó Worcel–. El medicamento no se debe dispensar fraccionado y debe ir acompañado por la información sobre el producto, tanto si se expende en la farmacia como fuera de ella.

Efectos secundarios de los antipsicóticos - Document Transcript- 1.EFECTOS SECUNDARIOS DE LOS ANTIPSICÓTICOS EN NIÑOS YADOLESCENTES.Paula Laita de Roda.Servicio de Psiquiatría. Hospital Gregorio Marañón, Madrid (España).

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Efectos secundarios de los antipsicóticos - Document Transcript



1. EFECTOS SECUNDARIOS DE LOS ANTIPSICÓTICOS EN NIÑOS Y ADOLESCENTES.
 
Paula Laita de Roda. Servicio de Psiquiatría. Hospital Gregorio Marañón, Madrid (España).
 
 Antipsicóticos, Distonía, Discinesia tardía.
 
 
RESUMEN:
 
Los fármacos antipsicóticos constituyen uno de los tratamientos más ampliamente utilizados en Psiquiatría. Sin embargo, la psicofarmacología pediátrica se complica por la falta de especificidad diagnóstica. Así, se tratan con antipsicóticos diferentes patologías.A pesar de su cada vez mayor utilización, ninguno de estos fármacos tiene indicación para el tratamiento de la psicosis en niños, y, claro está, tampoco para el tratamiento en esta población de otras muchas patologías. Los factores predisponentes para desarrollar graves efectos secundarios en este grupo poblacional no están claramente definidos.A pesar de su amplia utilización, y la constatación en adultos de estos efectos adversos, existen muy pocos estudios sistemáticos publicados acerca de la prevalencia de estos síntomas en niños y adolescentes. Los datos disponibles hasta el momento nos hablan de una prevalencia de reacciones distónicas agudas de un 17.5% en población infanto-juvenil. En cuanto al parkinsonismo, no hay datos concluyentes en pacientes menores de 18 años. Para la discinesia tardía en niños y adolescentes, las cifras varían de 8 a 45%. No existen trabajos con respecto a las alteraciones hormonales y metabólicasen población infanto-juvenil. La evaluación de los efectos secundarios en la población infanto juvenil ha de ser especialmente cuidadosa. Por eso, es preciso un máximo nivel de atención que permita la detección precoz de estos efectos, que tan discapacitantes pued en llegar a ser.Los fármacos antipsicóticos constituyen uno de los tratamientos más ampliamente utilizados en Psiquiatría. Así como en los adultos la indicación de dicho tratamiento tiende a limitarse cada vez más a procesos con sintomatología psicótica, la psicofarmacología pediátrica se complica por la:
 
 5º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2004.
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2. falta de especificidad diagnóstica. Históricamente, los fármacos han sido dirigidos al tratamiento del síntoma más que a la enfermedad en si. Así, se tratan con antipsicóticos patologías tan dispares como los trastornos de conducta asociados a autismo, retraso mental, rasgos disociales, déficit de atención e hiperactividad... además, naturalmente, de los procesos propiamente psicóticos y los trastornos por tics.A pesar de su cada vez mayor utilización, ninguno de estos fármacos tiene indicación para el tratamiento de la psicosis en niños, y, claro está, tampoco para el tratamiento en esta población de otras muchas patologías.

La industria farmacéutica no realiza estudios con población menor de edad, porque se sabe que, aunque no exista la indicación, los psiquiatras que tratan niños y adolescentes se ven obligados a utilizar estos fármacos por no existir alternativa en el tratamientode las psicosis en esta población. Esto, unido a los mensajes acerca de la excelente seguridad y tolerabilidad en adultos, ha llevado a que se receten antipsicóticos durante largos periodos de tiempo en patologías como el trastorno disocial, trastornos mentales asociados a impulsividad, etc., en niños y adolescentes sin conocer los efectos que ello conlleva en esta vulnerable población.

La prescripción de estos fármacos ha aumentado espectacularmente desde la aparición de los antipsicóticos atípicos, en los últimos años. Un artículo publicado por Pappadopoulos et al. enfebrero del 2003 (1), hace referencia a un aumento de un 63% de 1990 a 1996 en EEUU, y hasta de un 160% en algunos estados del mismo país en el periodo comprendido entre 1996 y el 2000, en la prescripción de antipsicóticos a menores de edad.

La demostración en adultos de que estos fármacos tienen un mejor perfil en cuanto a efectos adversos que los neurolépticos clásicos, lleva apensar que lo mismo sucederá en la población infanto-juvenil, aunque las evidencias al respecto son escasas.

En adultos, los efectos secundarios de los fármacos antipsicóticos han sido ampliamente estudiados. Los síntomas extrapiramidales (distonías agudas y crónicas, discinesia tardía,parkinsonismo, acatisia), que pueden llegar a ser altamente incapacitantes, son uno de los principales factores que determinan el abandono de la medicación (2). Hay otros efectos indeseables muy importantes, como son el aumento de peso (3); la hiperglucemia (4); la prolongación del intervalo QTc en el electrocardiograma; o el aumento en la secreción de prolactina(5), que puede producir galactorrea, amenorrea, disfunciones sexuales, osteoporosis y ginecomastia.

Los factores predisponentes para desarrollar estos graves efectos secundarios en este grupo poblacional tampoco están claramente definidos. Muchos de estos estudios se han realizado en grupos de pacientes autistas o con retraso mental (11, 12, 14), generalmente en régimen de internamiento, que son niños crónicamente expuestos a neurolépticos, por lo que no queda claro hasta qué punto las cifras que arrojan son debidas a las dosis acumulativas de fármacos. Además, los pocos estudios existentes son transversales, por lo que no aportan información sobre el momento de aparición de las alteraciones detectadas. Por ejemplo, se sabe que algunos pacientes con trastornos psicóticos presentan movimientos disquinéticos antes de recibir tratamiento alguno.

La búsqueda de factores de riesgo por lo general se ha limitado a variables demográficas y de medicación, más que a datos clínicos y familiares que puedan determinar una predisposición individual al desarrollo de síntomas. Richardson et al. (9) concluyeron que los niños con discinesia tardía tenían más riesgo de tener una historia familiar de enfermedad mental, y menor probabilidad de antecedentes de conductas agresivas.5º Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis Febrero 2004. Psiquiatria.com -2-


3. Síntomas extrapiramidales.

Entre los adultos, muestran mayor predisposición al desarrollo de distonías agudas los varones jóvenes, con un primer episodio psicótico y que nunca antes hayan recibido medicación antipsicótica. Para el desarrollo de parkinsonismo, son factores de riesgo identificados la edad avanzada y las dosis acumulativas elevadas de neurolépticos. Estos dos son también factores que aumentan el riesgo de padecer discinesia tardía, así como el sexo femenino, la duración de la exposición a neurolépticos, el diagnóstico (mayor riesgo con trastornos afectivos o daño orgánico cerebral) o el inicio o interrupción brusca del tratamiento.

A pesar de su amplia utilización, y la constatación en adultos de estos efectos adversos, existen muy pocos estudios sistemáticos publicados acerca de la prevalencia de estos síntomas en niños y adolescentes, como se desprende de las conclusiones de varias revisiones recientes al respecto(1, 6, 7, 8).

Los datos disponibles hasta el momento nos hablan de una prevalencia de reacciones distónicas agudas de un 17.5% en población infanto-juvenil, similar a la de adultos jóvenes, aunque en los estudios realizados en adultos desde 1990, dicha cifra varía de un 30 a un 60% (probablemente porvariaciones en cuanto a la edad media en las muestras y los tratamientos recibidos) (2).

En cuanto a la prevalencia de aparición de parkinsonismo, que se ha cifrado en un 15-31% en adultos, no hay datos concluyentes en pacientes menores de 18 años. En los trabajos publicados, se detectan cifras similares a las de adultos, o incluso algo mayores (9), a pesar de quet radicionalmente se considera que el riesgo de síntomas parkinsonianos aumenta con la edad.

En las escasas y poco sistemáticas publicaciones disponibles, está descrita una menor prevalenciade acatisia en niños y adolescentes (5%) que en adultos (30%) (10). Con respecto a la discinesia tardía, que es el efecto secundario más estudiado en población infanto-juvenil hasta el momento (11-15), se habla de una prevalencia de entre un 19 y un 33% en adultos jóvenes que reciben tratamiento neuroléptico, y hasta de un 51% tras la retirada del antipsicótico. En niños y adolescentes, las cifras varían de 8 a 45% (5.9%, 16), también mayor si se trata del inicio o suspensión del tratamiento. Se ha visto (2) que en menores de 18 años, los trastornos disquinéticos orofaciales como única localización son menos frecuentes que en adultos.

Es importante recordar que la incidencia anual de un efecto secundario tan discapacitante como es la discinesia tardía es del 4%. Aunque los antipsicóticos de nueva generación tienen unas incidencias menores en población adulta, causan también este efecto adverso, y la incidencia en menores no ha sido aún estudiada.

Alteraciones metabólicas

Con respecto a las alteraciones hormonales y metabólicas, la mayoría de los trabajos publicadosse centran en los efectos de la risperidona (17) y la clozapina. A pesar de las recientes publicaciones acerca del síndrome metabólico en adultos con antipsicóticos como la olanzapina, no existen trabajos al respecto en población infanto-juvenil.

La evaluación de los efectos secundarios en la población infantojuvenil ha de ser especialmente cuidadosa.

Los pacientes de este grupo en general van a referir en menor medida sus síntomas,

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4. su capacidad para comprenderlos también es menor; por eso, es preciso un máximo nivel de atención que permita la detección precoz de estos efectos, que tan discapacitantes pueden llegar a ser.

.Bibliografía

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